En octubre un ingeniero de Atlanta publicó versiones gratuitas de Photoshop, Illustrator y Premiere hechas con Claude. Días después sumó clones de Word, PowerPoint y Excel. Uno de esos proyectos juntó 54.000 estrellas en GitHub en dos semanas, y LinkedIn se llenó de obituarios prematuros de Adobe y Microsoft.
La técnica detrás tiene nombre: ingeniería inversa. Y lo que hizo la IA con ella es impresionante. Lo que no hizo es reemplazar en semanas un software que lleva décadas corrigiendo errores con millones de usuarios.
Lo que la IA aprendió a hacer este mes
La ingeniería inversa consiste en tomar un programa terminado y deducir cómo funciona sin tener su código fuente. La disciplina tiene unos cuarenta años y siempre fue un trabajo lento, de especialistas, medido en meses.
La novedad es la velocidad. El 7 de octubre se lanzó REA (Reverse Engineer Anything), una herramienta que conecta un agente de IA con los programas clásicos de ingeniería inversa. En un día llegó al primer lugar de GitHub.
El caso que mejor muestra la escala es Bun, un entorno de programación que se reescribió de un lenguaje a otro en 11 días, con hasta 64 instancias de Claude trabajando en paralelo. El autor estima que tres ingenieros habrían tardado un año. La cuenta de la IA: unos USD 165.000.
El cambio es tan real que decomp.dev, la comunidad de referencia para descompilar videojuegos, cerró el 15 de octubre. Su administrador explicó que ya no se puede distinguir qué proyecto hizo una persona y cuál hizo un agente.
El clon que se congela con una foto grande
Ahora, el producto. PhotoCraft, el clon de Photoshop, es una versión alfa con más de 800 problemas abiertos. Se congela con imágenes de más de 8.192 píxeles, maneja mal los archivos PSD y tiene una gestión de color rudimentaria.
Funciona muy bien mientras nadie lo use para trabajar.
En pruebas controladas, los descompiladores con IA recuperan correctamente entre el 60% y el 65% de las funciones de un programa. Es un salto enorme para la disciplina y, al mismo tiempo, deja más de un tercio del programa sin resolver. En un software de oficina, ese tercio incluye justo los casos que hacen que una planilla de cierre de mes abra igual en todas las computadoras de la empresa.
Lo que no viene dentro del instalador
La ingeniería inversa trabaja sobre lo que está instalado en tu computadora. El valor de un software moderno está cada vez más afuera de ella.
| Lo que la IA puede copiar | Lo que no puede copiar |
|---|---|
| La interfaz y los menús | Los servicios que corren en la nube |
| Las funciones básicas | Las licencias de terceros |
| La lectura de formatos públicos | Décadas de casos raros resueltos |
| El código de un programa local | El soporte cuando algo falla |
| La seguridad y el cumplimiento que exige una empresa |
La nube. El relleno generativo de Photoshop, Copilot en Word o la sincronización de archivos en OneDrive y SharePoint corren en servidores de Microsoft y Adobe. No existe un archivo que descompilar. La mayor parte del software empresarial ya funciona así.
Las licencias de terceros. Las paletas Pantone, por ejemplo, son propiedad de Pantone. Adobe tuvo que retirarlas de sus programas en 2022. Ningún clon las trae por arte de magia.
Los casos raros. Office existe desde hace más de treinta años. Cada versión corrigió problemas que solo aparecen cuando millones de personas abren archivos viejos, macros heredadas y planillas armadas por alguien que ya no trabaja en la empresa. Un clon empieza ese aprendizaje desde cero.
El soporte. Un software gratis cuesta cero hasta el día en que falla en pleno cierre contable. Ese día, la pregunta es a quién llamar, y en un repositorio de GitHub la respuesta suele ser abrir el problema número 801.
La seguridad y el cumplimiento. Una empresa necesita controles de administración, auditoría, certificaciones y garantías sobre dónde quedan sus datos. Eso se construye con contratos y años de operación, y no aparece en ninguna descompilación.
La IA copia lo que el programa muestra. Lo que lo hace confiable está en otra parte.
El código no sabe por qué existe
Incluso donde la IA hace un trabajo serio, como modernizar sistemas antiguos dentro de una empresa, el límite aparece rápido. Amazon migró más de 30.000 aplicaciones con agentes de IA y sus ingenieros aceptaron sin cambios el 79% de lo que propusieron.
El 21% restante es la parte cara. Las reglas de negocio que nadie documentó, el acuerdo especial con un cliente o la excepción que alguien agregó hace diez años no están en el código. Están en la cabeza de una persona. Un agente puede leer lo que hace un sistema, pero no por qué lo hace así.
Dónde la amenaza sí es real
Minimizar el fenómeno sería otro error. Para aplicaciones simples, de pocas funciones y sin servicios detrás, la ingeniería inversa con IA es una amenaza concreta. Desarrolladores pequeños ya reportan clones de sus productos hechos en días.
Y aunque Adobe o Microsoft no desaparezcan, las alternativas gratuitas pueden presionar sus precios. Eso es una buena noticia para quien paga licencias, siempre que no confunda presión de precio con reemplazo.
La pregunta antes de cancelar la licencia
Antes de cancelar una licencia porque apareció un clon en GitHub, conviene hacer la pregunta correcta: si mañana algo falla, ¿quién responde? Si la respuesta es "un repositorio con 800 problemas abiertos", el ahorro es una ilusión.
La IA acortó de meses a días el trabajo de entender un programa. Lo que tarda años en construirse, la confianza de que va a funcionar el lunes a las nueve de la mañana, sigue tardando años.
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Fuentes
- AI Reverse Engineering: Is Adobe Dead?, AkitaOnRails
- How AI apps are offering free substitutes for Big Tech software, Al Jazeera
- Video Game Reverse Engineering Community Shuts Down Because AI Has Made It Too Easy, 404 Media
- An AI agent that reverse engineers any software just hit number one on GitHub, Startup Fortune
- How AI Agents Rewrite Legacy Code, And Where They Fail, PC Tech Magazine




